Rubio, negro, castaño, rojo, gris y rosa están bajo la caja del prompt, y cada uno es una familia y no un tono. Di en qué punto de la familia estás pensando y lo sigue: rubio platino, ceniza, beige o miel; negro suave, azabache o azulado; castaño chocolate, espresso o champiñón; pelirrojo, castaño rojizo, cobrizo o borgoña; plata, acero o sal y pimienta; rosa pastel, oro rosa o magenta. Dos cosas que esta página no va a hacer. No te va a decir qué tono te favorece, porque aquí no hay lectura de subtono ni veredicto, y la gracia de ver un color sobre tu propia cara es precisamente que el juicio sigue siendo tuyo. Y una vista previa ofrece una aproximación visual, no una garantía: la precisión depende del estado del pelo, de su historial químico y de la técnica del colorista. Un caso es más difícil de lo que este campo admite: pelo ya negro al que se le pide un negro sutilmente distinto. Hay tan poco contraste entre lo que hay y lo que has pedido que el resultado puede leerse como si no hubiera cambiado nada, así que nombra el reflejo en lugar del tono: negro azulado con un reflejo frío. Aquí el gris es una elección de color y no una edad: pedir plata no te va a envejecer la cara.